Sin ninguna duda la sordidez, el frío y la lluvia que conlleva el invierno es algo que nunca cambiaré por nada, saber que durante una hora mas puedes estar en la cama, abrigado sabiendo que fuera hace una tempestad es un regalo divino, mucho mejor que un Ferrero Roché.
Pero cuando el frío va pasando y va dejando días tranquilos, sosegados, corriendo una ligera brisa que agita las hojas caídas de los arboles a consecuencia del cambio de estación tienen algo que hace que recuerde como nunca tuve un verano que cambiara mi vida, no tuve ninguna experiencia realmente negativa durante los días calurosos. Es como si el verano me llevara a un estado claramente mucho mas ligero, donde las únicas preocupaciones es eliminar el calor sofocante y pegajoso de la costa.
Mañana se cumple 3 meses desde que entre en la fase de ponerme el chándal y sentarme todo el día sin hacer nada al mas puro estilo Chandler, intentando ¿verticalizar? lo horizontal hasta que comprendí que mejor aceptar lo movido como una nueva forma de mirar. No hay necesidad de enderezar todo lo que sucede alrededor.
Por eso mismo he decidido escribir aquí, no encontraba ni ganas ni energía de enfocarme en mi mismo así que por que escribir lo indescriptible?
Me tomo mi palabra muy en serio. Y estos meses de hibernación primaveril en torno al camino elegido he divisado que solo soy un novato y que hay que delegar y aprender a la vez que se trabaja.
No, no me estoy transformando en el Charlie que arroja sus vírgenes-mulas de coca al océano, pero si que es cierto que hay que vislumbrar mas de lo que a uno le gustaría, si no quiere perder el control.
Es hora de disfrutar de las experiencias experimentadas, de dejar que el sol tueste mis ropas. Hay necesidades que necesito cubrir para poder avanzar a los siguientes niveles. Las necesidades físicas y mentales se han convertido en prioridad máxima, y las relaciones cada vez se empequeñecen hasta casi desaparecer.
Quizás sea el momento de rewind y volver a pulsar el play.

Yo lo "conocí" en la 1º temporada de la magnifica Weeds, donde interpreta (atención) al fallecido marido de la protagonista de la serie, es decir, desde el primer episodio ya estaba muerto. Al tiempo cuando comencé a visionar Grey´s Anatomy se convirtió en Danny Duquette, el ligon con un corazón echo añicos que coquetea con Izzie en el Seattle Grace, donde después de conquistarla y conseguir el órgano en condiciones tras mil problemas acaba muriendo solo en su habitación.

